De dónde salen las Flores de Bach
Edward Bach (1886–1936) era médico, bacteriólogo y homeópata, y trabajaba en Londres. Con el tiempo se convenció de algo que en su época era bastante impopular: que el estado emocional de una persona era tan importante como su cuadro clínico, y que la medicina de entonces lo estaba ignorando por completo.
En 1930 dejó su consultorio en Londres y se mudó al campo galés para dedicarse a buscar, entre flores silvestres, preparados que acompañaran estados de ánimo específicos. Trabajó seis años. Cuando murió, en 1936, había definido 38 preparados y un criterio para usarlos que sigue intacto casi cien años después: no se trata la enfermedad, se acompaña a la persona.
Ese detalle —que el sistema sea de los años 30 y que no haya cambiado— explica muchas cosas. Entre otras, por qué las listas que circulan por internet son todas parecidas: son las mismas 38 de siempre.
Cómo se preparan
Bach describió dos métodos, y se siguen usando los dos:
- Solarización: las flores se dejan flotar en un bol con agua de manantial, al sol, durante unas horas. Es el método para las flores que se recolectan en primavera y verano.
- Ebullición: las flores y ramitas se hierven en agua. Es el método para los árboles y arbustos que florecen antes, cuando el sol todavía no calienta lo suficiente.
En los dos casos, el agua resultante se filtra y se conserva en brandy. Eso da la tintura madre, que después se diluye para preparar el frasco que finalmente tomás. Por eso las gotas tienen un dejo alcohólico: es el conservante, y está en una cantidad muy pequeña.
Para qué sirven: el criterio es el estado emocional
Acá está la diferencia más importante entre las Flores de Bach y casi cualquier otra cosa que puedas comprar en una farmacia, y es lo que más cuesta explicar en dos líneas.
No se elige la flor por el problema. Se elige por cómo estás vos adentro del problema.
Dos personas atravesando el mismo divorcio pueden necesitar fórmulas completamente distintas: una está paralizada por el miedo a lo que viene, la otra no puede parar de rumiar la misma conversación en la cabeza a las tres de la mañana. Mismo hecho, dos estados emocionales distintos, dos combinaciones distintas.
Por eso los kits genéricos de “flores para la ansiedad” que se venden armados tienen un límite evidente: te dan una respuesta promedio a una pregunta que es específicamente tuya. Sirven como puerta de entrada, no como acompañamiento.
Los estados que se trabajan con más frecuencia son el miedo y la preocupación anticipatoria, la dificultad para tomar decisiones, el desánimo después de un período largo de esfuerzo, la irritabilidad, la culpa, la sensación de estar en piloto automático, y los momentos de cambio: una mudanza, un duelo, un trabajo nuevo, un hijo que se va.
Cómo se toman
La forma clásica, tal como la dejó planteada Bach:
- Se arma un frasco personal —lo que en el sistema se llama frasco de tratamiento— combinando las flores elegidas, habitualmente hasta siete.
- Se toman 4 gotas, 4 veces por día, directamente en la boca o en un poco de agua. Lo importante es la regularidad, no la cantidad: tomar más gotas no acelera nada.
- Se sostiene durante algunas semanas y después se revisa. Esto es clave: a medida que el estado emocional cambia, la fórmula también debería cambiar. Un frasco que te acompañó bien tres semanas puede no ser el que necesitás en la cuarta.
No tienen contraindicaciones conocidas ni interacciones descritas con medicación, y por eso muchas personas las usan en paralelo a un tratamiento médico o psicológico. Aun así, contale siempre a tu médico o a tu terapeuta lo que estás tomando. Es información que les sirve.
Qué esperar, con honestidad
Te lo digo como me gustaría que me lo dijeran a mí.
Las Flores de Bach son una práctica con casi un siglo de historia y muchísimas personas que la sostienen porque les hace bien. Al mismo tiempo, las revisiones científicas disponibles no encontraron que tengan un efecto superior al del placebo. Eso es lo que hay, y me parece que merecés saberlo antes de empezar y no después.
¿Entonces por qué las trabajo?
Porque lo que sí veo, sesión tras sesión, es lo que pasa alrededor de las gotas. Una entrevista de indicación son cuarenta o sesenta minutos en los que alguien se sienta a mirar con calma cómo está, con otra persona escuchando y sin apuro. Poner en palabras que lo que sentís no es “estrés” en general sino miedo a una cosa puntual, y después tener durante un mes un gesto cuatro veces por día que te devuelve a esa pregunta: eso, en sí mismo, mueve cosas.
Yo no te voy a prometer que unas gotas te resuelvan la vida. Te propongo un proceso de observación de vos misma, acompañado, con una herramienta suave que le da forma y continuidad. Si eso es lo que estás buscando, nos vamos a entender bien.
Qué no son las Flores de Bach
Para que quede sin ninguna ambigüedad:
- No son un medicamento y no reemplazan ningún tratamiento médico. Si tenés medicación indicada, se sigue tomando.
- No son psicoterapia. No hacen diagnóstico ni trabajan cuadros de salud mental. Si estás atravesando algo que necesita atención profesional —angustia que no cede, ideas de hacerte daño, un cuadro diagnosticado— lo que corresponde es un psicólogo o un psiquiatra, y las flores pueden a lo sumo acompañar eso, nunca ocuparlo.
- No son homeopatía, aunque Bach fuera homeópata y aunque se confundan seguido. Son sistemas distintos, con lógicas distintas.
- No son aceites esenciales ni aromaterapia. No se huelen ni se aplican en la piel: se toman en gotas.
- No actúan sobre síntomas físicos. Si te duele algo, lo que corresponde es que lo vea un médico.
Y si querés que alguien te acompañe
Podés arrancar sola. Hay listas por todos lados y se consiguen fácil.
Lo que pasa es que la parte difícil de este sistema no es conseguir las flores: es nombrar con precisión cómo estás. Casi todo el mundo llega diciendo “ansiedad” o “estrés”, y cuando conversás un rato aparece algo mucho más específico —y más interesante— debajo.
Eso es lo que hacemos en una entrevista de indicación: conversamos sobre tu momento, encontramos la fórmula que te corresponde a vos y no a un promedio, y después la vamos ajustando. Presencial en Bernal o por videollamada, a cualquier punto del país.
Las 38 flores, agrupadas
Bach organizó sus 38 preparados en siete grupos emocionales. Es su propia clasificación, y sigue siendo la forma más clara de entender el sistema como un mapa y no como una lista suelta.
| Grupo | Flores |
|---|---|
| Miedo | Rock Rose · Mimulus · Cherry Plum · Aspen · Red Chestnut |
| Incertidumbre | Cerato · Scleranthus · Gentian · Gorse · Hornbeam · Wild Oat |
| Falta de interés en el presente | Clematis · Honeysuckle · Wild Rose · Olive · White Chestnut · Mustard · Chestnut Bud |
| Soledad | Water Violet · Impatiens · Heather |
| Hipersensibilidad a las influencias y opiniones | Agrimony · Centaury · Walnut · Holly |
| Desaliento y desesperación | Larch · Pine · Elm · Sweet Chestnut · Star of Bethlehem · Willow · Oak · Crab Apple |
| Preocupación excesiva por los demás | Chicory · Vervain · Vine · Beech · Rock Water |
Existe además una fórmula combinada de emergencia, conocida como Rescue Remedy, que reúne cinco de estas flores (Rock Rose, Impatiens, Clematis, Star of Bethlehem y Cherry Plum). Es la excepción a la regla de la personalización: está pensada para momentos puntuales de shock o sobresalto, no para un proceso sostenido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tardan en hacer efecto?
No hay un plazo fijo. Lo habitual es sostener el frasco unas tres o cuatro semanas antes de revisar cómo venís. Algunas personas notan cambios en los primeros días y otras se dan cuenta recién cuando miran para atrás y registran que reaccionaron distinto a algo que antes las desbordaba.
¿Se pueden tomar junto con medicación?
No se describen interacciones con medicamentos, y mucha gente las toma en paralelo a un tratamiento. De todos modos: contale a tu médico que las estás tomando, y nunca suspendas ni cambies una medicación indicada por tu cuenta.
¿Los chicos pueden tomar Flores de Bach?
Se usan con frecuencia en chicos y la indicación se hace conversando con quienes los cuidan. Como con cualquier otra cosa, si hay un pediatra siguiendo al chico, que lo sepa.
¿Cuántas flores lleva una fórmula?
Habitualmente hasta siete. No es un límite arbitrario: cuando se cargan demasiadas, la fórmula se vuelve difusa y pierde el foco de lo que estás trabajando.
¿Tengo que creer para que funcionen?
No te pido que creas nada. Te pido que vengas con ganas de mirar honestamente cómo estás. Esa disposición —que no es fe, es curiosidad— es lo que más se nota en el resultado del proceso.
¿Cuál es la diferencia con los kits que se venden armados?
Que el kit responde a una categoría general (“ansiedad”, “insomnio”) y una fórmula personalizada responde a tu estado puntual. Son dos cosas distintas y sirven para cosas distintas: el kit es una puerta de entrada, el proceso acompañado es otra cosa.
¿Se puede hacer todo a distancia?
Sí. La entrevista se hace por videollamada y desde ahí se coordina cómo continuar con el frasco. Funciona igual de bien que presencial: lo que importa es la conversación.